Hace ene que no escribía, porque sentí que era como un obstáculo más para no seguir avanzando, pero, no sé, me nació la necesidad de escribir, es que ayer soñé contigo, después de harto tiempo, después de que ya no pensaba tanto en ti, después de que hace rato ya no lloro (y cuando digo hace rato, no me refiero hace rato, porque fue hace, no sé, una semana y algo), después de hablar contigo, dejarte todo claro, que te dieras cuenta de lo que me pasa, pensé que sería diferente, pero aquí estoy otra vez, "te quise, pero ya no, te tengo que dejar, tenemos que avanzar" - fueron una de las cuantas frases tristes que me hicieron llorar dentro de mi sueño, tú, las cantabas. Te pegué una cachetada, te pegué manotazos en los brazos y el torso, que no sé por qué, pero lo traías descubierto, y no sé por qué me gusta tanto así. "para" - me dijiste. Yo corrí, me seguiste, llegamos a una casita, nos acostamos en una cama, te abracé, se sentía bien, se sentía cómo antes. "¿Por qué lo hiciste? - te pregunté - "Para que te des cuenta" - me respondiste. "No era necesario, lo tengo claro, para, tú y el mundo, paren de repetírmelo, lo tengo súper claro, déjenme ser".
- Hay días en que no la quiero.
- ¿A quién?
- A la gabi, hay días en que nisiquiera se lo digo, cómo que no lo siento.
- ¿Y por qué me lo dices?
- Quiero que lo sepas, pero no porque eso signifique que quiero volver contigo, de hecho, ella a veces me dije que yo te sigo queriendo, y obvio, te quiero, pero no volvería a estar contigo, mírate, eres estúpida.
LLoro.
- Gracias, no sé por qué haces todo esto, me haces sentir pésimo y después pides perdón.
- Es que, en serio, para, no quiero volver contigo.
- oye, yo tampoco quiero, weón, me tení chata, cómo podría querer volver contigo, sí, te quiero, pero no vas a cambiar nunca ese ego que tienes, aunque digas que no, lo único que quiero es olvidarte y pronto recordar solo lo bonito, pero no puedo, necesito de tu ayuda, deja de molestarme.
Me voy.
Despierto.
Estúpida.
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